Manifiesto.



Hay lugares donde entramos y dónde enseguida nos sentimos cómodos, relajados, a gusto. No siempre sabemos por qué. Quizás es la amplitud del espacio, su luz o el color de las paredes. O el olor que nos cautiva, o unas flores naturales en la entrada. Otras veces es un pequeño detalle: un cuadro o una escultura que nos recuerdan el sonido del mar o la frescura del bosque, el perfume de un prado o la sensualidad de las formas de un cuerpo.

Indudablemente, un elemento artístico embellece el espacio y nos transporta con sus sensaciones. El arte evoca aquello de precioso que hay en todos los elementos y que las manos del artista han sabido recoger y transmitir con elegancia y delicadeza o con fuerza y pasión.

Una obra de arte es como un oasis de armónia y de silencio. Un oasis que podemos tener al lugar donde vivimos, para hacerlo más amable y feliz.

Nuestro mundo de prisas y de tecnología punta a menudo es demasiado frío. Echamos de menos en el día a día un pedazo de belleza y de calma. Si podemos, nos escapamos a la naturaleza a buscarlo, pero hay una manera más sencilla de tener instantes de serenidad en el lugar donde pasamos más horas y es a través de las obras de arte creadas para sanar.

Cuando alguien adquiere una obra artística, va más allá de tener una pieza única y exclusiva: también posee un objeto que lo conecta con el mundo y el universo y también lo conecta consigo mismo.


En momentos de incertidumbre, miedo, dolor, tristeza, soledad, falta de concentración, voluntad o estructura o cualquier otro desequilibrio tanto en el ámbito biográfico, mental, emocional o vital que puede sufrir una persona o simplemente para hacer un trabajo interior y de autoconocimiento, la actividad artística y guiada con una mirada terapéutica puede ser de gran ayuda y aportar beneficios a corto y largo plazo si se hace de una manera constante y consciente.

A lo largo de los más de diez años que llevo realizando talleres de arteterapia en grupo y sesiones individuales puedo afirmar que cada persona que ha hecho el trabajo completo habrá tenido algún tipo de beneficio sobre su estado y así algunas y algunos me lo han hecho saber.

Personas que se han sentido liberadas al conectar a través del color, otros que han descubierto y transformado aspectos biográficos que tenían olvidados, otros a abrir-se y expresar, otros aprender a compartir y escuchar, otros dejar de controlar, disfrutar y fluir pintando, otros a reflexionar y observar el que pasa en su interior, otros a activar la voluntad que tenían disminuida, otros a ser más atrevidas … todo un reto, sin duda para cada una de ellas.